Un pequeño milagro, que traiga
de su mano tu presencia;
que me limpie de la angustia
de las horas ocurridas,
que me excuse de buscar
el abrigo entre tu alma,
bella Mariposa de mis años tristes,
musa de mi sangre trasnochada...
Tu fuego de carmín, hace tiempo,
inundó mi alma con cenizas dolorosas.
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