domingo, 18 de octubre de 2009

Conexiones Armónicas



Eran algunas
de ninguna cosa.
De caucho, de madera.
Otras, en cambio,
no eran.

Eran
-las que estaban-
algunas, serenas.
A veces ( las menos )
eran turbulentas.

Eran errantes
-¿cómo evitarlo?-
en la calma huera.
Eran las amarras
nuestras almas presas.

21.08.97

Plástica la Bella



Tus manos,
nunca perfectas,
hoy son islas;
hoy que yo naufrago
y busco tanto
que no encuentro;
como siempre
Tú me salvas,
me refugias en tus manos:
nunca tan perfectas.

17.08.97

Insignificancia



No soy, entonces, un monstruo
cuando abres mi pecho,
pruebas mi alma,
tanteas los mecanismos.

Y compruebas que soy de carne
y soy de huesos, como tú.
Que soy apenas un hombre.
Esto apenas, nada más.

21.08.97

Abismosis



Para mis horas de ausencia,
para el tiempo de tu soledad;
cuando el único recuerdo sea
no menos que una lágrima,
cuando el único lazo que nos una
se reduzca a la memoria...
Entonces,
revisa las conexiones,
aceita los mecanismos,
è inquiere a tu alma:
'¿qué hubiésemos logrado?'
Yo entretanto pensaré:
'¿hasta dónde hubiésemos llegado?'

30 y 31.08.97

CVII



Eres Luna.
Tu constancia.
Tu vago caminar vigía,
y silencio.

Eres bella roca
por misterio,
por costumbre;
nívea

por entero:
unimorfa
pluriforme
nada te circunda.

Tu presencia ausente
desprovoca
lo que ansiamos
del infierno.

12.07.98

CXIII



Saturado.
Saturado por la nada,
el silencio, la quietud,
las vísperas, ayeres
y mañanas.

El hastío suele
recubrirme los poros
y evitar que yo decante
los detritos de la espera.

La final disolución del alma
llévase consigo al cuerpo entero,
que se funde en su aniquilación
y se disgrega en el olvido.

26.07.98

Preludio a tu Ausencia



Sólo entonces el remoto pavor
a la austera nada del deceso,
la insigne mítica fragancia
de la tierra, los laureles;

Sólo el mar y su agonía,
las tormentas estivales,
las esquivas esmeraldas
adoradas, los caminos;

como el cielo de la noche,
como el fuego de la tarde,
como el sol de la mañana,
el asombro de continuo,
el rumor y los embustes
habitantes de mi sangre.
Como el ánima eclipsada
por un cuerpo gastado...

Luego el tiempo, el reflujo
del ayer y los mañanas
en el hoy desesperado;
por inciertos que fueren
los relatos,
las hazañas,
las proezas de tu piel.

23.09.98

CXVII



Tuve un anhelo,
un hálito crepuscular
que anunciaba
un tiempo nuevo,
plagado de
belleza elemental.

El bosque estaba
tan cerca...
las amarras sueltas
me incitaban,
la extraña levedad
desalojaba el tacto
de mi piel, raída
en el temor anciano
de la carne.

Todo estaba ausente.
Todo excepto el bosque,
con sus árboles añosos
y las aves del encanto;
con su hierba fresca,
con su tierra exacta.

Y allí la pena
no posaba su mirada,
ni osaba el hambre
presentarse;
evitado era el lugar
por el dolor
y por el miedo,
por la ira
y por la muerte...

Un rumor simple,
de eterna levedad,
de sinuosas armonías;
un murmullo elemental
de creación, indecible,
era el acto de perpetuo.

Y todo, todo
era mi anhelo
y nada más...
un vago crepitar,
un fuego lejano,
la hoguera
donde fueron consumidos
los sueños rotos
de mi alma.

18, 28 y,29.07 y 15.08.1998

CXIX



Y todo es una
gran mentira
disfrazada
de emociones.

Como ese
sufrimiento que
nos llega
de otras almas,

como esa paz
que tanto
ansiamos
y esperamos,

como esa
lluvia de verano
escapándose
del sol...

Todo es una
gran mentira,
que disipas
con tu mera existencia.


25.08.1998
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