Siempre los hay.
Fantasmas de miedo y soledad
que nos abisman, certeros,
en la bruma oculta del pasado.
Bien se manifiestan
bajo el sol del mediodía,
y burlescos ejecutan danzas
opacas o brillantes
mientras rien y acarician
nuestra espalda
con seglar escalofrío
de noches y noches
ventosas y arrasadas...
Metasueños de vigilia son,
y gritan de perpetuo
mis horrores.
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