Lejos del ruido,
sin el menor vínculo
con la kermesse,
en medio de la nada,
en el centro de todo,
de blanco, de negro,
en soledad-acompañada,
con la luz intacta
de tu alma:
yo te prefiero.
Y lejos, muy lejos,
tu angélica estampa
y tus alas divinas
evaden mi fuego,
Mariposa.
Y si no eras tú la musa
que inspiraba mi poesía,
y si tú no eras el astro
que alumbraba mi camino,
dulce criatura, entonces,
me he perdido entre la magia
de tu alma.
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