...así, todos somos el fantasma de alguien más en el tiempo. Pero ser hoy la vaga sombra es todavía más aterrador. Ocupar el lugar de la impresencia, ver amaneceres rotos que agrietarán la tarde... otra tarde, una más de las ásperas soleadas tardes en continuo.
El aire desarma la imagen perdida. Una voz acaricia la memoria, una luz obscura se desploma en tu figura, desvanece el fuego, mira sin decir adiós... mientras danzo las horas con mi tensa quietud y levanto diques para que guarden mi alma en su licuefacción estupefacta.