Se llena de imágenes, desanhelos y pensamientos: ésta memoria torpe y gastada no sabe jugar. Pero derrama tiempo, latitudes cansadas, cornisas vacías que miran desde abajo y dejan ver... nada. Deconstruye movimientos, voces, noches, amistades, locaciones. Se aplaude. Se viva. Se mastica desde atrás, desde el aire quieto que respiramos, desde la luz intacta de las imágenes, desde el sonido añejo de la carcajada, desde la todovida incauta... desde atrás engulle, desde antes, desde siempre, hasta el final.
...pero el mar seguía meciendo las olas frías en la aridez lejana de aquella costa.