martes, 2 de enero de 2007

El Monstruo


Como estábamos tan hartos,
tan escalofriados, tan repulsivamente oprimidos,
abrimos todas las compuertas, las cerramos,
tragamos el asqueroso vómito, y lo revomitamos
sobre todas las nucas anudas, y las nuestras,
por no omitir pecados que, por cierto, no existen.

Los tentáculos de infrapulpo que significamos
se ciernen y se ciñen sobre una forma concreta
que jamás triturarán, desgraciadamente,
para evitar que el absurdo apocalípsis trágico
destrone a los cristales de su perfección idealizada,
que una gota de verdad desborde una copa de mentiras.

27/01/1998 

1 comentario:

Anónimo dijo...

la verdad!!!muy bueno..pero una pavada lo que hicistes!!!
Solo la muerte desaparece las personas..

Safe Creative #1010250010086