Es por eso que dibujaste
un nuevo rostro en tu cabeza,
por las últimas angustias
y represos accesos ilesos
de gargaravientres vacíos
de toda bilis.
Por los metacuerpos imaginados
que navegan o yacen
en infectas aortas;
o los intercuerpos concretos
que subyacen a tu lengua,
o a tus párpados
lívidos y tiesos.
Hoy, como ayer, es mañana,
y vuelan tus canarios,
tus peces amarillos emplumados,
tus garrapatitas de nostalgia
que absorven todos los olvidos
que prolijamente dejaste caer
en la espalda de tu nuca,
un día perfecto,
en un año y en un mes que se aplastaron.
un nuevo rostro en tu cabeza,
por las últimas angustias
y represos accesos ilesos
de gargaravientres vacíos
de toda bilis.
Por los metacuerpos imaginados
que navegan o yacen
en infectas aortas;
o los intercuerpos concretos
que subyacen a tu lengua,
o a tus párpados
lívidos y tiesos.
Hoy, como ayer, es mañana,
y vuelan tus canarios,
tus peces amarillos emplumados,
tus garrapatitas de nostalgia
que absorven todos los olvidos
que prolijamente dejaste caer
en la espalda de tu nuca,
un día perfecto,
en un año y en un mes que se aplastaron.
05/02/1998
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