En el ansia,
en el mero ser,
en el infinito aburrimiento.
En todas las horas, en todo mal,
todo castigo, todo reproche,
los desguaces anímicos,
el eterno desconcierto
y hemipléjico bienestar,
las amarras sueltas sin cordaje,
y el horror de las mareas imprecisas,
en el viento de la nada,
en el estupor intacto,
intacto.
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