Elévate alma, elévate.
Vé más allá de los infiernos
a darme la paz añorada
y la savia del arbusto del romance.
Mitiga la sed, la soledad.
Derrama la sangre de mi pecho.
Despójame del cuerpo, alma,
destierrame de Juno,
que ya no soporto mis huesos,
ni el peso de la carne muda.
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