martes, 30 de noviembre de 2010

de alguien

...así, todos somos el fantasma de alguien más en el tiempo. Pero ser hoy la vaga sombra es todavía más aterrador. Ocupar el lugar de la impresencia, ver amaneceres rotos que agrietarán la tarde... otra tarde, una más de las ásperas soleadas tardes en continuo.
El aire desarma la imagen perdida. Una voz acaricia la memoria, una luz obscura se desploma en tu figura, desvanece el fuego, mira sin decir adiós... mientras danzo las horas con mi tensa quietud y levanto diques para que guarden mi alma en su licuefacción estupefacta.

2 comentarios:

Lágrima dijo...

Gracias por volver, mi querido amigo virtual :-)

Unknown dijo...

A veces leo, distante, y nada más. Pero siempre paso. Por eso no vuelvo... porque no me fui.

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